viernes, 22 de agosto de 2014

Vendedor de sueños

                                       
    Me dejé seducir por aquella súbita fábula llena de fantasía, que aquel vendedor de sueños se encargó de mostrarme, hábilmente, a través de sus encantos, haciendo que me olvidara del mundo solo para deleitarme con sus bellas baladas de amor que obnubilaron mi razón, logrando, así, que le confiara mi corazón y todo cuanto en mi había. Y tanto que por un tiempo, dejé atrás todo cuanto yo era, convirtiéndome en lo que él quería; una liviana y perfecta estatua de piedra que él manejaba a su libre albedrío...pese a ello, continué aferrada a aquel loco delirio alentada por mis sentimientos, pero, lo cierto es que, conseguí rozar la más aterradora infelicidad al conocer aquella compleja existencia impregnada de altibajos. Entretanto me afané en recoger las migajas del más terrible desamor, el cual fue haciendo mella en mi ser justo cuando recibí aquel gélido y lánguido beso que me permitió percatarme de mi triste realidad... ya que soy una simple sombra a manos de un lobo disfrazado con piel de cordero del que es preferible escapar para poder alcanzar mi libertad…

 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

jueves, 21 de agosto de 2014

Adversidad

                         
    Aliento a mi corazón a que resista valeroso ante la adversidad, que aguijona mi ser cual abejas libando el polen de una flor envenada de dolor, pues apenas me quedan lágrimas, la sonrisa me rehúye…si acaso la sombra del desafecto me acompaña, mientras me aferro a esta maleta impregnada de recuerdos, ahora convertidos en cenizas, y sollozos ahogados que encogen mi alma, perdida en un horizonte lejano, donde el sol no sale, y todo evoca a la soledad.
 
© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

lunes, 18 de agosto de 2014

Terciopelo

                                      


  Intenté luchar para dejarle de amar, pero había algo en él que me embelesaba, adueñándose de todo cuanto yo era. Aun cuando me cercioré de cerrar puertas y ventanas para que no entrara aquel soplo de brisa, ésta acabó inundando mi alma con caricias de terciopelo que adormecieron mi razón, hasta la extenuación, mientras mi corazón se atrincheraba en un jardín lleno de rosas y espinas, que se incrustaron como clavos en mis manos. Más sangré, pero aprendí a sanar mis heridas en completo silencio, pues enmudecí, atormentada y vencida, ante la triste agonía de haberme enamorado de un oscuro espejismo…puesto que ahí estábamos él y yo, en medio de un deshabitado salón…danzando al absurdo compás de una música inerte compuesta por aquel extraño espectro que ahora me acompaña en mi soledad... 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

domingo, 17 de agosto de 2014

La distancia

                                                      
   Siento como la pena va consumiendo mi ser, a medida que los días transcurren y tú no estás aquí…conmigo. Lloro y me derrumbo, desconsoladamente, notando cómo mi corazón palpita desesperado, ansiando poder tenerte a mi lado para susurrarte al oído lo mucho que te amo. Si acaso mis labios, también, te añoran con un ardor incontrolado, cada vez que evoco aquellos hermosos momentos compartidos donde la ilusión inundó nuestra existencia innegablemente. Mas ahora solo somos sombras de nuestra propia desdicha al tener que padecer la horrible premura que suscita la distancia, la cual pugna por interponerse entre nosotros queriendo separarnos de un modo debastador. Algo que no queremos que suceda…pero lo cierto es que aún continuamos estancados en esta horrible remolino de incertidumbre, recubierto de noches de insomnio acompañadas por un amargo y triste lamento que fluye en el tiempo…solo la esperanza acude lisonjera a escuchar nuestros crecientes ruegos, mientras nos alienta a pensar que pronto nos volveremos a encontrar, a pesar de este terrible dolor que intenta arrebatarnos el aliento, y lo poco que queda de nosotros mismos…

 
 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.