viernes, 12 de septiembre de 2014

Pétalos

                             


   De poco valió que esparcieras esos pétalos de rosas a mi paso si cada vez que decías te quiero te estabas burlando de mis sentimientos, haciendo uso de un taimado y cruel engaño aderezado con un fingido amor hacia mí, y que yo creí puesto que lograste conquistar este corazón solo para despedazarlo, somentiéndolo a una angustiosa retahíla de dolor que encoge mi alma por momentos…entretanto tú, soberano de la mentira, optas por observar desde tu trono particular de eterno arrogante el resultado de tu brillante obra de arte…felicidad extrema de aquél que solo busca alimentar su ego por medio de la falacia, quien se expande como la pólvora solo para causar una nefasta detonación que arrasó hasta con aquella ilusión, ahora enterrada en un oscuro pozo de lamento, al que me suelo asomar en mi horas de máxima debilidad…ya ni el valor ni el coraje pueden desquitarme de este horrible pesar que atenaza mi sufrida existencia, la cual se marchita como una hoja seca caída de aquel doliente árbol al que no dudaste en talar sin tan siquiera mostrar piedad. No obstante, bendita sea tu manera de amar, porque lo que soy yo, no hay ni un solo instante que no maldiga el día en que te conocí…

     

                                  ¡¡FELIZ FIN DE SEMANA A TOD@S!! :)
                   

 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Reloj de arena

                                                                                                        Vano es el intento de aquel quien quiere recuperar el tiempo perdido, pensando que todo volverá a ser como antes, pero lo cierto es que nada resulta ser lo que era…ni tan siquiera para aquellos amantes, hoy separados por la furia del silencio que les arrebató todo cuanto poseían hasta quedar confinada, una de las partes, en un árido reloj de arena impregnado de melancolía, la cual fluye, lentamente, hasta derivar en un sufrimiento que no cesa  por más que se ruega piedad…
   Desnuda en cuerpo y alma con sus pies descalzos, camina, como puede, sobre un montículo de arenilla que atrapa su ser, hasta el momento anestesiado por aquel puñal clavado en su costado que la hace agonizar, a ratos…ya que el amor se alejó y no se pudo rescatar por más que se pretendió…no obstante solo le queda el lamento al percatarse cómo su corazón malvive en estrecha relación con la soledad, a sabiendas que la razón se lo advertió, pero preferíó arriesgar antes que perecer tras este nefasto muro de cristal…



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

lunes, 8 de septiembre de 2014

El caos

                                    


   Observo indignada desde lo alto de esta montaña el caos que rige el mundo, donde la guerra, el hambre y la muerte se adueñan de todo cuanto hay a su paso. Más desciendo para caminar lento, entre malezas y campos deshabitados. El horror no tarda en envolverme, sacudiendo mi ser, al percatarme que apenas queda vida ni mucho menos sueños a lo que aferrarse, especialmente a aquellas pobres gentes que aguardan largas filas a la espera de recibir un mendrugo de pan con el que paliar tanta necesidad, que ahoga y exprime sus famélicos cuerpos vencidos por los golpes que les asestan sin piedad…más siguen luchando desesperados, hasta acabar a manos del  suicidio involuntario, y es cuando aquéllos se preguntan ¿qué ha pasado? Para poco después mirar a otro lado, pues muerto el ciudadano, a ellos les importa un rábano. Así es cómo juegan haciendo girar el universo, aquéllos que tienen el carisma de prometer sin creer lo que dicen con la boca chica…
  Desolación en medio de una ardua contienda a dos bandos: fuertes y débiles… ¿quién ganará? No seré yo quien alce la voz ante tanta ignominia, ante tanto descaro del quien hace alarde del timo. Sea pues su conciencia, si es que la tienen, que se revele contra ellos, porque yo no soy juez ni verdugo, sino una humilde residente que expresa su descontento por el atropello al que es sometido los de mi casta…quienes siempre acaban siendo llevados a la hoguera por esta justicia ciega, benévola con el que incumple las normas, y malévola con el que protesta…
  Falacias a modo de inventiva, carentes de tentativa por los que perjuran salvarnos de la miseria. Y ahora me río yo, al abrir mis ojos y ver que seguimos estancados en el mismo punto negro, mientras la sombra de la incertidumbre nos visita, arruinando nuestra existencia, en estos días en que las noches se vuelven frías, exentas de abrigo por el que promete, sonriente, que estamos protegidos. Y es que la ignorancia siempre quiere desbancar a la sabiduría…pese a ello el ambiente continúa plagado de desilusión que ahoga el alma, quien grita exasperada ante el desconcierto que asola medio mundo. Ira y ambición gobierna el corazón de quienes matan sin razón, mientras los demás permanecemos atrapados en este oscuro abismo, sin agua ni pan…





 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.