domingo, 12 de octubre de 2014

Días eternos

                                


  No me acostumbro a este sufrimiento que confunde mi ser, hoy condenado a padecer el más horrible tormento, siendo la noche mi peor consuelo, puesto que nada espero  de estos días eternos donde la congoja supera al dolor en una perpetua lucha carente  de perdón. Mientras mi alma yace alborotada y confinada en una insondable penumbra aderezada con lágrimas de dolor, que fluyen de mi corazón, vilmente, esclavizado a una injusta tribulación seguida por una creciente melancolía que dura en el tiempo. Pues tal parece que no hay solución para tanta desolación en la que no hay cabida a la esperanza ni a la ilusión, ya que éstas se desvanecieron dando lugar al más terrible orgullo, aquel que nos tentó a dejar de lado aquello que comenzamos con tanto ardor, y que ahora va pereciendo a manos de un silencio atroz que envenena, lentamente, mi triste existencia…


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.