viernes, 23 de octubre de 2026

ANATOMÍA DE UN NAUFRAGIO. PARTE I

 

 

 I

Hubo un eco distante

de un tiempo perdido 

que nadie quiso escuchar,  

un eco que la propia niebla empezó a tragar. 

Y fue ahí, bajo la piel de la noche,  

donde los espectros 

 susurraban mi nombre 

 como un coro de buitres 

 devorando lo que fui: 

 una reliquia consumada, ahogada 

 entre continuos naufragios y soplos helados de tempestad. 

No hubo luz ahí, 

 sino una ardiente oscuridad, 

 un vacío que aprendió a esperarme,  

un pulso suspendido que el abismo me resguardó,  

un silencio eterno dispuesto a devorarme. 

                                              ©Charlotte Bennet



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