II
Esta fría costumbre de seguir muriendo
en una noche que no cesa...
Mientras la corriente helada
me arrastra como un espectro
deambulando por los bordes afilados
de una grieta por donde el abismo me respira.
Y bajo la piel de esta noche enjaulada,
mi ser se encoge como mis huesos
ante los estragos de la sal,
Que inunda mi naufragio.
No hay silencio que me devore:
ya habita en mí como la vida y la muerte.
©Charlotte Bennet