sábado, 2 de agosto de 2014

Frío y lluvia

                           
                            


   Nos embarcamos en una repentina y loca aventura recubierta de deseo, la cual nos proporcionó una vida de ensueño que embriagó, por entero, nuestro corazón, puesto que nos dejamos embelesar por una espiral de emociones que nos impulsó a disfrutar de todo cuanto poseíamos, incluso de aquel presente rebosante de felicidad, sin pensar en un mañana que estaba aún por llegar. Entretanto no dudamos en entregarmos a una exquisita pasión que fluía, a raudales, por los poros de nuestra piel, dando por hecho que nuestro amor nunca moriría, sino que siempre permanecería vivo dentro de nuestro ser. Pero algo sucedió, suscitando que aquel arrollador entusiasmo diera paso a una nefasta frialdad, la cual esclavizó nuestros cuerpos, convirtiéndonos en dos completos extraños carentes de ilusión, mientras éramos arrastrados hacia un profundo remolino de desdicha, que asolaba nuestras almas sin más…
  Aun así, nos aferrarnos a la esperanza que las aguas vuelvan a su cauce, el sol brille en medio de un cielo despejado, reflejo de un ayer lejano, aparentemente perdido en la inmensidad del más terrible olvido, que ahora nos acompaña en estos días de frío y lluvia, los cuales nos incitan a reflexionar sobre nosotros mismos y lo que tuvimos tiempo atrás…



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.