jueves, 3 de julio de 2014

Las dos caras del amor

                 
  
                                      
   Hay momentos en la vida en que deseamos encontrar a esa persona especial con la que poder compartir nuestros sueños. De hecho cuando creemos hallarla no dudamos en llevarlo a cabo. Así pues a medida que el amor surge algo en nuestro interior se desata y estamos en un estado de enajenación permanente puesto que pensamos, constantemente, en la persona amada mientras suspiramos devotamente por ella No podemos evitar dejarnos atrapar por la magia del momento y por la creciente pasión que emerge desde lo más profundo de nuestro corazón, el cual nos alienta a darlo todo. Embriagados por la propia felicidad no dudamos en inmortalizarla y propagarla a los cuatros vientos. Aun así nadie nos aseguró que semejante dicha fuera a ser imperecedera salvo en raras excepciones. Si acaso cuando la sombra del desamor emerge traicionera todo parece desmoronarse a nuestro alrededor incluida la ilusión y la esperanza. En un abrir y cerrar de ojos nos vemos envueltos en una espiral de sufrimiento. Vemos cómo el amor se desvanece para dar la bienvenida a un abismo de amargura e infelicidad. Agonizamos ahogándonos en nuestro propio sollozo. Solo los recuerdos permanecen alentándonos a vagar como almas en pena. Y tratamos de buscar algún tipo de bálsamo con el que poder sanar nuestras heridas aunque, a veces, creamos que la cura está al lado de quien no podemos olvidar por más que lo intentemos, puesto que seguimos atados a este sentimiento universal. 
  Ciertamente el amor tiene dos caras: una amable y otra menos agradable, Independientemente de cualquier otro tipo de obstáculo que nos podamos encontrar a nuestro paso. Amamos porque nos lo dicta el corazón el cual no atiende a razón por más que se le trate de silenciar. Pero lo cierto es que nadie muere de amor, solo se sobrevive.
              
                  Dedicado a Breathing From Words. :)


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.