jueves, 20 de marzo de 2014

Loco deseo



  
                    
  Inhalo tu encantadora fragancia, impregnada en aromáticos pétalos de rosas, que me excitan haciendo arder todo mi cuerpo, el cual agoniza, infinitamente, ansioso por enterrarse dentro de tu ser para perderse por siempre en él. Más nos acoplamos y nos calentamos con fogosas caricias que abrasan los dilatados poros de nuestra piel… mis labios, cargados de promesas sin fin, aclaman los tuyos con absoluto fervor y pasión, la sangre no tarda en fluir, caliente, por nuestras venas pues, nos exploramos, febrilmente con un ardor incontrolado, donde el deseo aviva la apetencia de iniciar un furtivo ascenso, rebasando la línea de lo pecaminoso, totalmente, cegados y entregados por la necesidad, que juega con nosotros como si fuéramos marionetas…
 Me relames con bocados de exaltación, que cubren mi aliento, extasiado por el afrutado sabor de tu esencia y la mía de la que nos alimentamos hasta hartarnos, como si fuéramos dos náufragos perdidos en una isla desierta, disfrutando del más placentera exquisitez así como de la belleza de tus encantos de mujer…te doy lo que tú con tus ardientes labios y hábiles manos me das…saboreamos, en agitadas y delirantes sacudidas, la dulzura de este loco amor que nos embelesa y arroja a gritar y jadear, en cada larga y profunda acometida que nos roba el sentido, una y otra vez, antes de resquebrajarnos igual que un delicado cristal cuando cae contra el suelo... 




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