martes, 6 de mayo de 2014

Adicción



              
  Tu amor es como ese veneno servido en una fría y frágil copa de la que bebo, cegada por este loco sentimiento que me arrastra hacia ti, sin yo poder evitarlo, porque eres lo que siempre anhelé y ahora maldigo, en mis momentos de mayor flaqueza y delirio…
  Siento una alarmante y enfermiza adicción hacia tu persona, de la que no consigo escapar para encontrar la cura con la que sanar mi adolecida alma...sigo siendo prisionera de la más aterradora pasión que domina toda mi existencia. De hecho me atrapa y me empuja hacia tu frialdad, que hiela mis entrañas hasta llegar a mi corazón, quien continúa afligido y cansado de esperar algo que nunca parece germinar...
  Porque así eres tú...Igual de sigiloso como mortífero cuando menos lo espero.
  Entretanto el dolor traspasa mi ser, sometiéndolo a la más aciaga angustia. Noto como mi sangre fluye, lentamente, por mis venas, sintiendo que voy desfalleciendo por milésimas de segundos, en medio de un remolino de suplicas, en cambio tú optas por ignorarme deliberadamente, posando tu altiva mirada hacia cualquier otro lado... Pese a ello, me armo de paciencia y valor, permaneciendo a tu lado, solo para volver a rescatar los restos de este nuevo naufragio que flotan a la deriva, en mitad de una helada ventisca cubierta de incertidumbre y amargura…



© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Recuérdame



 
                  
  Hoy mi existencia se ve reducida a la más aterradora desilusión; aquel a quien tanto amé me ha traicionado yéndose, en silencio, con quien menos imaginé y en la que deposité toda mi confianza. Descubrirlo, supuso para mí un inquietante sentimiento de dolor, que fue aumentando, a medida, que la esperanza por recuperar todo cuanto quería, se iba desvaneciendo en mitad de un pesimismo, tristemente amargo y cruel...
  Mis ojos, anegados de lágrimas, miraron a lo alto de aquel cielo impregnado de nubes negras,  intentando encontrar, de algún modo, un mínimo de paz con la que aliviar mi atormentada alma… pero fue en vano, pues, por un leve instante, volví a entregarme al más aterrador llanto quien hizo mella en mí ser. Las horas iban transcurriendo, con una sigilosa inquietud, mientras los recuerdos se aglutinaban en mi memoria, haciendo que mi corazón se fuera resquebrajando, irremediablemente, em mil pedazos…Solo la razón, trataba de rescatarme de esa fiera tormenta que se había desatado dentro de mi interior y, en la que me vi atrapada y envuelta en medio de un remolino de auténtica desesperación…si acaso, me encerré en mí misma durante una larga temporada, sin más deseos que morir de pena pero una voz de aliento, me hizo ver lo confudida que estaba…Porque por más que alardee diciendo que de mí se ha olvidado, sé que, con el tiempo, una parte de sí mismo, se revelará contra él para demostrarle lo equivocado que está, sobre todo, porque mi recuerdo siempre le perseguirá, muy a su pesar…



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