viernes, 5 de septiembre de 2014

Mundo imaginario

                            
   Nunca pensé que fuera a formar parte de tu extraño mundo imaginario, pero mi alma se vio hábilmente cautivada. De ahí que acabara adentrándose, poco a poco, en tu universo particular, aderezado con mentiras y engaños, disfrazados a modo de verdad, y que yo creí en medio de un remolino recubierto de lamento y sufrimiento, los cuales fueron consumiendo mi pobre existencia. Pese a ello continué con aquella farsa, y tanto que incluso mendigué tu atención, a cambio de una constante humillación que se ocupó de sepultar aquella ilusión, hoy extinguida como una llama perdida en la nada. 
  De hecho ya no queda ni rastro de aquella ilógica pasión que manipuló mi corazón, crédula máquina de amor, que latía con fuerza en aquel ilustre altar, donde no dudaste en sacrificarme en nombre del más aciago desamor; sombra nefasta cuyo afán es reclutar espíritus abatidos, tristemente, sometidos a una perpetua tortura, que se extiende en el tiempo como una terrible condena, solo por haber amado a la figura equivocada...


  ¡¡FELIZ FIN DE SEMANA A TOD@S!! ¡¡BESOS A MONTONES!! :)



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Eternamente

                                             

  Su mirada denotaba un aterrador vacío que emergía de su alma, tristemente, atormentada por tanto dolor, puesto que la había perdido en silencio, el mismo que le acompañaba desde que ella se había ido. Si acaso volvió a ahogar su pena, atragantándose con su propio sollozo, mientras una sombra negra le alentaba a poner fin a aquel terrible sufrimiento que le oprimía el corazón. Más prefirió deambular como un espectro por cada rincón que le recordaba a ella. Lloró, amargamente, hasta quedar sin fuerzas, ansiando volverla a ver, aunque solo fuera por un leve instante…y fue así, como llegó a su dulce morada, recubierta de mármol y pétalos de rosas. La miró y le sonrió…si cabe le habló desde lo más profundo de su ser, lo que le permitió ir liberando su dolencia, dado que fue sintiendo cómo aquella suave luz sepultaba la oscuridad que asolaba su existencia. El tiempo decidió detenerse, creando una atmosfera puramente delirante para quien va a visitar a su ser querido, y cuyo grato recuerdo yace eternamente en la memoria… 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Viejo baúl

                                       


   No me hables de amor, ahora que todo acabó, pues fue, precisamente, tu frialdad la que se afanó en congelar todo cuanto había a tu paso, incluida esta pasión que yace moribunda entre los vestigios de la desesperanza, al igual que ésta ilusión reducida hoy día a la propia decepción. No obstante el dolor se ha ido adueñado, poco a poco, de este pobre corazón, puesto en cuarentena por mera precaución, ya que su grave error fue latir a destiempo por quien más le importó, el cual optó por desatenderlo para dejarlo abandonado en medio de una profunda consternación. Ni tan siquiera el sol ni la luna pueden devolverle aquello que se le arrebató con tanta alevosía, dado que fue  despojado de todo cuanto poseía, hasta quedar huérfano de sentimientos...si acaso malvive a merced de un tibio recuerdo aletargado, y escondido en un viejo baúl donde pernoctan todas sus penas…las mismas que intento espantar para no dejarme vencer por tanta contrariedad…


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

domingo, 31 de agosto de 2014

Lirios rojos

                               
   Diste por hecho que este corazón te pertenecía, pero no te percataste que por ti ya nada sentía, excepto un atisbo de piedad que rozaba la bondad, aquella que se te brindó, pero que tú no supiste apreciar…   
  Más ahora apareces con coronas de lirios rojos, símbolo de un amor ardiente que ahora perece al fondo de aquel abismo, punto insondable donde yo me hallo, junto con otras almas perdidas, cruelmente heridas por aquellos amantes efímeros, los cuales dejaron una huella imborrable en aquellos corazones latientes, hoy deshechos y afligidos, abandonados y conducidos al paredón de la muerte…de donde emergen voces de lamento que hielan la sangre...al igual que las lágrimas de quienes quieren vivir alejados del infortunio que conlleva el más triste dolor…no obstante nadie acude a nuestro rescate, excepto la sombra de nosotros mismos quien nos tiende su mano amiga, solo para que salgamos a la superficie, y así poder perseguir con paso firme  nuestro propio destino, quien nos aguarda al final del camino…  

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.