La noche me regala sonrisas perezosas en ese instante en que un eco inusitado muere dentro de mí, extendiéndose con torpeza sobre mi cuerpo mustio... Aun así, no culpo a la vida por este desarraigo, sino a este silencio obstinado que se ha atrincherado en el fondo de mi alma.
© Charlotte Bennet.
No hay comentarios:
Publicar un comentario